Luna Llena

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Entren a mi nuevo blog"!!!!

http://emileysstyle.blogspot.com/

No se trata de ninguna historia, es una pagina de articulos, moda, musica y mucho más!!!

Que no entiendes.

-Porque estás así.- Pregunto Seth preocupado, desvié la mirada.
-No me pasa nada, tengo que ir a clases.- Conteste rápidamente tratando de esquivarlo, pero puso su musculoso brazo para bloquearme el paso.
-Anna, dime la verdad.
-Estoy bien que no entiendes.- Ahora la ira me había inundado a causa de que la tonta de Jess había logrado lo que quería, ya no podía seguir con esto, estaba harta de todo, Seth se quedo perplejo ante mi cambio de actitud.- Se te agradece que me dejes en paz, ya estoy harta de esto.- Chille irritada, seguí caminando mientras lo dejaba plantado en el suelo.
Luego de esa extraña conversación, no hable más con él, creo que estaba un poco confundido, cada vez que trataba de calmarme y hablarle, lo veía hablando con Jess y eso me hacía irritar cada vez más, Calma Ann, Calma- Pensaba una y otra vez, en algunos momentos pensaba en lo bueno que sería convertirme el licántropo para arrancarle la cabeza a esa chica.
Iba caminando por el pasillo en busca de la salida mientras me mordía la lengua viendo a Seth y Jess caminando también hacia la salida, mis manos sudaban y casi me saco sangre en el labio, alguien me saco de mis pensamientos.
-¿Anna?- Me llamo Alec preocupado, sacudí mis pensamientos y lo encare.
-¿Ah?- Pregunte ida, el se rió.
-Te quería preguntar algo.- Dijo desviando la mirada como nervioso.
-Si dime Alec.- Lo anime sonriendo.
-Me preguntaba si… querías no sé…- Puse los ojos en blanco impaciente.- Si querías salir conmigo esta noche.- Abrí los ojos como platos, pero luego vi a Seth y Jess, una sonrisa maliciosa se fue formando en mi rostro y asentí.
-Claro Alec, porque no.- El sonrió encantadoramente y salimos hacia el aparcamiento.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Touche.

TOUCHE.
No pude hablar con Seth el día anterior ya que había tardado más de lo esperado y me había quedado dormida.
Ya me sentía mejor para ir a la escuela, solo que todavía no podía hablar fácilmente, ya tenía todo listo para salir cuando Alec se puso en mi camino, me cruce de brazos.
-Llevas dos días sin hablarme, que quieres que haga.-Pregunto desesperado, suspire.
-Nada… no es tu culpa que Seth y yo hayamos terminado.- Conteste en voz baja y ronca.
-Ya me hablas.- Asentí sonriendo, me devolvió la sonrisa y se acerco para abrazarme, en eso Seth paso rápidamente y ni siquiera volteo a mirarme, hice una mueca de dolor y me aparte de Alec.
Después de desayunar nos fuimos a la escuela, esta vez me fui con los gemelos ya que siempre me iba con Seth, pero no quería silencios incómodos entre los dos, sería muy insoportable, aunque acá tampoco era tan agradable, iba con Alec en el asiento de atrás.
-De veras, siento lo de Seth y tú.- Susurro Alec a mi oído, podía ver por el rabillo del ojo como Jane miraba por el retrovisor, me encogí en el asiento.
-Yo también lo siento.- Respondí haciendo una mueca.
Llegamos a la escuela cuando íbamos caminando hacia la entrada, sentí como una mano fría tomaba la mía, me estremecí y al alce la vista, era Alec, sonrió.
-Sabes que puedes contar conmigo.- Dijo todavía sonriendo y como me temía, en ese momento paso Seth y frunció el ceño al vernos, me solté rápidamente y comencé a caminar rápidamente para poder alcanzarlo.
Lo busque por el pasillo pero no lo encontré por ningún lado, hasta que lo encontré, estaba hablando con Jess, la tonta del otro día, sentí una punzada en mi pecho y intente acercarme más para escucharlos.
-Vale Seth, entonces esta noche a las 7pm, nos vemos.- Mi vista se comenzó a nublar a causa de las lágrimas, pase rápidamente junto a ellos y cubrí mi rostro para que no se percataban de que lloraba, pero creo que Seth si lo noto, me alcanzo en un segundo y hizo que lo mirara.
-Touche.- Fue lo único que pude decir…

sábado, 20 de noviembre de 2010

Tristemente Sola

TRISTEMENTE SOLA.
El ruido del despertador me hizo pegar un salto que casi caigo de la cama, me sentía pésimo, tenía la nariz congestionada y todavía me dolía la garganta pero tenía que ir a la escuela, había mucha tarea y no me gustaba estar atrasada.
Me dirigí al baño para ducharme y lavarme los dientes, me vestí con una blusa violeta, unos leggins negros y unas bailarinas negras, tome mi abrigo azul marino y baje las escaleras.
Desayune en silencio ya que no podía hablar y si hablaba iban a notar mi estado y no me dejarían ir a la escuela.
-Anna, estas muy callada hoy.- Dijo la tía Alice extrañada, me encogí de hombros.- Te ves pálida, estás bien.- Pregunto ahora preocupada, asentí.
-Porque no hablas.-Pregunto el tío Emmett divertido, lo fulmine con la mirada, trate de aclarar la garganta.
-Estoy… bien.- Conteste entrecortada.
-No te oyes bien.- Dijo el abuelo Carlisle que venía entrando, maldije entre mí, ahora si estaba atrapada.
El abuelo me reviso y tenía anemia a causa del frío e inflamación en la garganta, no podía hablar ni ir a la escuela, lo que temía, todos se fueron a clases menos mama y papa, que decidieron quedarse a cuidarme, pero lo que me ponía mal, era que estaba tristemente sola, por una simple estupidez había perdido al que podía ser el amor de mi vida.
Pase toda la mañana en cama mientras papa me traía de vez en cuando un té bien caliente, pero eso no me hacía sentir mejor, Seth me hacía sentir mejor…
Cuando llegaron de la escuela, todos vinieron a ver como estaba menos Seth, eso fue un golpe bajo para mí.
-Y… Seth.- Dije con voz ronca, carraspee.
-Se fue a cazar.- Respondió Nessie, suspire.
-Cuan-… cuándo volverá.- Pregunte curiosa.
-Pronto, dijo que no tardaba mucho.- Tosí y asentí.
Esto no se terminaba así, necesitaba hablar con él cuanto antes…

viernes, 19 de noviembre de 2010

!Un Tiempo!

La tía Alice y Rosalie, se quedaron conmigo sobre el sofá ya que todavía me sentía débil y no podía hablar aunque me dieran algo de tomar.
-Anna, toma esto, te sentirás mejor.- Dijo la abuela tendiéndome una aspirina junto con un vaso de agua, la tía Rose los tomo por mi y luego me extendió la aspirina.
Me fui a mi habitación ya que no estaba de ánimos para nadie, pero como que el tío Edward no entendió porque se apareció en mi habitación sin tocar.
-No te enseñaron a tocar.- Replique por el pensamiento.
-Sé porque estabas en el bosque.- Me acusó sentándose a mi lado, me encogí de hombros y mis mejillas comenzaron a arder, paso sus fríos dedos sobre mis mejillas y se rio.- No tienes porque avergonzarte.- Rió divertido.
-Me siento fatal tío Edward, física y sentimentalmente.- Confesé poniendo mi cabeza sobre su regazo, comenzó a acariciarme el cabello.
-Te lo dije…- Bufo, puse los ojos en blanco y tosí.
-Tienes que consolarme, no echarme en cara que lo que hice estuvo mal.- Reproche algo molesta.
-Tienes que aprender a controlarte delante de un vampiro, se aprovechan de la situación.- Me advirtió como recordando algo, me reí entrecortada.
-Tío Edward, que piensa Seth sobre esto.- Pregunte curiosa, él suspiro, me di cuenta de que no era nada bueno.
-Eso lo tienes que hablar con él.- Contesto haciéndose el tonto.
-Está bien, tienes razón, iré ahora mismo.- Dije levantándome de su regazo pero cuando trate de levantarme de tambalee, el tío Edward me atajo sin ninguna dificultad.
-¿Estás segura?- Pregunto dudoso.
-Sí…- Conteste con voz ronca en voz alta, fue casi un susurro ya que no podía hablar.
Camine a paso lento hasta llegar a la habitación de Seth, toque la puerta y me contesto con un simple “pase”, abrí la puerta lentamente y él yacía acostado sobre la cama, cuando se percato de que era yo, se levanto de una, serio…
-Se te ofrece algo.- Hice una mueca de dolor, negué con la cabeza.- Entonces…- Otra puñalada más…
-Yo…- Trate de hablar, aclare la garganta pero fue peor.- Yo quiero saber…- Susurre.
-No te molestes Anna, te pondrás peor.- Negué con la cabeza.
-Lo siento…- Dije con voz ronca, él suspiro.
-Anna… yo… no sé qué decir.- Se acerco a mí y me tomo de las manos, ya sabía lo que venía.
-Hay sí, no eres tú soy yo…- Dije irónicamente tratando de alzar la voz, pero me salió un ruido muy extraño, me solté bruscamente y tosí un poco.
-Yo…- Suspiro.- Quiero un tiempo, no puedo seguir sabiendo que tienes un revoltijo de sentimientos.- Me mordí el labio para evitar las lágrimas.
-¡Un tiempo!- Espeté casi gritando o bueno… eso intente.
-No me lo hagas más difícil de lo que ya es.- Dijo mordiéndose el labio, me di la vuelta y deje que las lágrimas corrieran por mis mejillas.
-Ok… adiós.- Hice una seña con la mano de despedida y salí disparada de la habitación.
Me encerré en mi habitación a llorar mientras trataba de convencerme de que todo iba a salir bien y que no estaba pasando, pero era imposible no pensar en eso, el ruido de la puerta me hizo sacar de mis pensamientos.
-Anna, podemos entrar.- Preguntaron Jane y Nessie del otro lado de la puerta.
-Si…- Susurre, sabía que Jane me había escuchado, abrieron la puerta tímidamente y pasaron luego sin chistear, cerraron la puerta y se sentaron sobre la cama.
-Anna, ya sabemos lo que te paso y… estamos para lo que sea.- Dijo Jane sonriendo.
-Ok…- Dije sin ánimos.
-Es mejor que te duermas porque te noto enferma.- Sugirió Ness.
-Estoy bien…- Trate de alzar la voz, pero no se escucho nada bien, ellas hicieron una mueca de horror.
-Creo que no lo estás, tienes que descansar.- Está vez fueron mis ojos los que obedecieron, se fueron cerrando poco a poco hasta que caí profundamente dormida.

jueves, 18 de noviembre de 2010

One Shoot - Querida Lucy.

AQUI LES DEJO UN ONE SHOOT ECHO POR MI, ESPERO QUE LES GUSTE, COMENTEN Y ME DICEN!! :)

Ya estaba cansada de estar cada día con la esperanza de que llegara una carta de él, que después de tantos meses de tristeza y sufrimiento, con tan solo una carta, esos meses desaparecieran mágicamente, había pasado casi un año y no había vuelto a saber más de él, solo recordaba aquel verano que tanto disfrute y que tanto amor lleve, era imposible no pensarlo.

Era un tarde de octubre, estaba sentada en el sofá mientras leía “The notebook”, cuando el timbre sonó, se me hizo muy extraño ya que estaba lloviendo y cuando es así, los carteros ni personas salen a pasear y menos a visitar a alguien como yo.

Abrí la puerta y no había nadie, mire a los lados en busca de algún bromista, pero solo veía las pequeñas gotas cayendo sin cesar y las hojas de los árboles empapadas, cuando mire hacia abajo me percate de que se encontraba una hermosa rosa roja junto a un sobré color crema que tenía mi nombre, los tome algo dudosa, me gire hacía adentro y abrí con cuidado el sobré, era una carta escrita a mano con una hermosa letra:

“Querida Lucy, sé que debes odiarme y no te culpo, es que no tenía las palabras adecuadas para decirte esto, desde aquel verano, no eh dejado de pensar en ti, tu sonrisa, tus labios, tus ojos… absolutamente todo, esto va a sonar un poco cursi y sé que no te gusta lo cursi jajaja, pero me enamore con locura de ti y necesito saber si tú sientes lo mismo, pero para eso… tienes que darte la vuelta”

Obedecí sin chistear y ahí estaba él… su cabello rubio cayendo tímidamente hacia adelante por causa del agua, sus hermosos ojos azules resaltaban entre el atardecer y su encantadora sonrisa resplandecía como la recordaba, baje las pequeñas escaleras rápidamente y lo abrace lo más fuerte que pude, aferrándome a su empapada camisa, no importa si me mojaba, él estaba aquí y eso era lo que importaba.

-Te lo prometí, lo recuerdas.- Dijo desasiendo el abrazo para poder mirarme a los ojos, tomo la rosa que se encontraba en mi mano y la paso delicadamente sobre el puente de mi nariz, cerré los ojos mientras disfrutaba el momento, era único sin duda.

-Si lo recuerdo.- Musité embobada, su aliento azoto mi rostro haciéndome empezar a respirar entrecortadamente.

-Te amo Lucy.- Susurro entre mis labios y termino de acortar la pequeña distancia que había entre los dos, poso sus labios con los míos al principio delicadamente, como si yo fuera algo frágil y fácil de romper, enrosque mis dedos sobre su cabello y lo apreté contra mí, él entendió la señal y el beso empezó a subir de tono, nuestros labios se movían con deseo al compás, no me había dado cuenta que me estaba quedando sin oxigeno, hasta que él se aparto un poco de mi, para darle espacio para respirar a mis pulmones.

-No, no te alejes.- Le suplique.

Me tomo de la mano y me llevo hacia dentro de la casa, cerró la puerta tras él y automáticamente me estampo contra la pared, acorralándome por completo, comenzó a besarme el cuello dulcemente mientras yo reía por lo bajo a causa de que su respiración, me hacia cosquillas.

Empezó a desabotonarme la camisa sin dejarme de mirar a los ojos, la camisa calló haciendo un fuerte ruido seco ya que estaba completamente empapada, él se quito rápidamente su camisa y sonrió, busco mis labios de nuevo, pero esta vez fue más apasionado, sus manos jugaban con mis cuerpo mientras yo jugaba con sus labios, empezó a llevarme hacía el sofá sin dejar de jugar con mi cuerpo, me deposito en este y siguió despojándome la poca ropa que me quedaba, yo también me encargue de eso hasta que los dos nos limitamos amarnos como aquel verano…

Cuando sentí algo pasear por mi mejilla, abrí los ojos lentamente para encontrarme con esos ojos azules como el cielo, -No fue un sueño- Me dije a mi misma, él sonrió y hizo a un lado la rosa con la que me acariciaba la mejilla.

-Buenos días mi querida Lucy.- Dijo sonriendo ampliamente, le devolví la sonrisa.

-No fue un sueño.- Expresé todavía incrédula.

-Claro que no lo fue… esta vez estaré siempre para ti.- Rozo su nariz con la mía con dulzura y sonrió.

-¿Para siempre?...- Pregunte mordiéndome el labio.

-Para siempre…- Me aseguro posando sus labios con los míos una vez más…

Dolor de garganta.

Quede petrificada al ver a Seth plantado en el suelo con los ojos cerrados con fuerza, a Alec se le escapo un gruñido, sabía que si no me interponía, esto terminaría mal, pero me equivoque… Seth solo se dio la vuelta y salió a velocidad inhumana del lugar.
Trate de seguirlo por el bosque pero caminaba a zancadas y yo solo era una simple humana.
-¡Seth, espera por favor!- Grite algo dolida y avergonzada, pero él no se detuvo, siguió su camino como si no me hubiese escuchado, corrí tras él y lo jale del hombro.- ¡Hey!- Llame su atención, él se dio la vuelta y cerro las manos como puños.
-Anna, aléjate.- Me advirtió entre dientes, pero no lo escuche, eso me hizo recordar cuando papa me dijo que me parecía a mama.- No quiero lastimarte.- Me volvió a advertir.
-Seth…- Se me quebró la voz, di un paso adelante, pero el dio un paso atrás negando con la cabeza, dio media vuelta y se adentro más en el bosque, desapareciendo entre los árboles, resople y en ese momento comencé a sentir el frío y comencé a estremecerme, eso me pasaba por salir apresurada y olvidar el abrigo.
Me quede esperando a Seth bajo uno de los tantos árboles llenos de nieve, el frío era insoportable, sentía mis labios secos y mi cuerpo no podía dejar de temblar, por un momento creí que mi corazón se había congelado al igual que mis pulmones ya que me costaba respirar, luego de eso mis ojos se fueron cerrando sin poder detenerlos hasta que vi todo negro…
Una oleada de calor me hizo abrir los ojos lentamente, un escalofrío subió por mi columna y no sabía porque, con la primera cara que me encontré fue la de papa quien me abrazaba con fuerza mirándome serio y preocupado, sentía completamente seca mi garganta y con mucho calor.
-Anna, Anna, estas bien.- Pregunto una voz femenina que reconocí como mi mama, trate de responder, pero mi boca no emitió ningún sonido.
-Anna… puedes hablar.- Pregunto el tío Edward preocupado.
-Me duele la garganta.- Le conteste por el pensamiento.
-Solo le duele la garganta.- Aclaro el tío Edward, todos suspiraron de alivio.
-Chucho, es mejor que la sueltes, está sudando como un cerdo.- Sugirió la tía Alice, papa la fulmino con la mirada pero obedeció, me soltó y yo me desplome sobre el espacioso sofá, me seque el sudor de mi frente y que quite la cobija que tenía puesta, cuando pasee mi vista por todo el lugar me percate de que se encontraba Seth mirando al suelo, luego alzo la vista y pude notar el dolor en sus ojos, me estremecí…

martes, 16 de noviembre de 2010

Mala Interrupción.

El tío Edward hizo un acuerdo con Irais, que no cazaran por los alrededores y ella acepto sin más, se marchó y yo me escabullí por las escaleras hacia mi habitación antes de que alguien me regañara por lo de la escuela, sabía que eso no se quedaba así.
Cuando abrí la puerta me lleve un horrible susto al ver a Alec sentado sobre mi cama.
-Estás loco, van dos veces que me asustas así.- Reproche histérica.
-Tranquila Anna, solo vine a hablar contigo.- Dijo alzando las manos en son de paz, suspire y camine hacia él para sentarme a su lado.
-Y… de que quieres hablar.- Pregunte curiosa.
-Pues… de lo que paso esta mañana.- Contesto acercándose más a mí.
-A que te refieres Alec.- Pregunte confundida.
-Hay por favor… me vas a negar que no te pusiste celosa.- Contesto divertido, mis mejillas empezaron a arder de vergüenza.
-Estás muy equivocado.- Dije algo nerviosa.
-Creo que no es así.- Podía sentir su respiración entrecortada sobre mi rostro, cerré los ojos y negué con la cabeza alejándome de él.
-Que crees que haces Alec.- Pregunte confundida, el resoplo.
-Vamos Anna, nadie nos ve.- Contesto sonriendo pícaramente, dejando ver sus perfectos dientes afilados, era tan perfecto, pero sería imposible enamorarme de él, también estando enamorada de Seth, era tan complicado, que ni yo misma me entendía.
-No, sería peligroso.- Le replique negando con la cabeza.
-Conmigo nada es peligroso.- Aseguro levantándose y acercándose a velocidad inhumana hacia mí, quedando demasiado cerca.- Bueno, casi nada.- No sé porque, pero me reí.
-Eres tan… tú.- Dije sonriendo, me devolvió la sonrisa y se fue acercando a mí lenta y cuidadosamente, cuando estuvo lo suficientemente cerca, un golpe seco nos hizo separar de un salto, Alec quedo estampado contra la pared por la fuerza que utilizo, cuando me volví para ver quién era, quede petrificada al ver a…