Quede petrificada al ver a Seth plantado en el suelo con los ojos cerrados con fuerza, a Alec se le escapo un gruñido, sabía que si no me interponía, esto terminaría mal, pero me equivoque… Seth solo se dio la vuelta y salió a velocidad inhumana del lugar.
Trate de seguirlo por el bosque pero caminaba a zancadas y yo solo era una simple humana.
-¡Seth, espera por favor!- Grite algo dolida y avergonzada, pero él no se detuvo, siguió su camino como si no me hubiese escuchado, corrí tras él y lo jale del hombro.- ¡Hey!- Llame su atención, él se dio la vuelta y cerro las manos como puños.
-Anna, aléjate.- Me advirtió entre dientes, pero no lo escuche, eso me hizo recordar cuando papa me dijo que me parecía a mama.- No quiero lastimarte.- Me volvió a advertir.
-Seth…- Se me quebró la voz, di un paso adelante, pero el dio un paso atrás negando con la cabeza, dio media vuelta y se adentro más en el bosque, desapareciendo entre los árboles, resople y en ese momento comencé a sentir el frío y comencé a estremecerme, eso me pasaba por salir apresurada y olvidar el abrigo.
Me quede esperando a Seth bajo uno de los tantos árboles llenos de nieve, el frío era insoportable, sentía mis labios secos y mi cuerpo no podía dejar de temblar, por un momento creí que mi corazón se había congelado al igual que mis pulmones ya que me costaba respirar, luego de eso mis ojos se fueron cerrando sin poder detenerlos hasta que vi todo negro…
Una oleada de calor me hizo abrir los ojos lentamente, un escalofrío subió por mi columna y no sabía porque, con la primera cara que me encontré fue la de papa quien me abrazaba con fuerza mirándome serio y preocupado, sentía completamente seca mi garganta y con mucho calor.
-Anna, Anna, estas bien.- Pregunto una voz femenina que reconocí como mi mama, trate de responder, pero mi boca no emitió ningún sonido.
-Anna… puedes hablar.- Pregunto el tío Edward preocupado.
-Me duele la garganta.- Le conteste por el pensamiento.
-Solo le duele la garganta.- Aclaro el tío Edward, todos suspiraron de alivio.
-Chucho, es mejor que la sueltes, está sudando como un cerdo.- Sugirió la tía Alice, papa la fulmino con la mirada pero obedeció, me soltó y yo me desplome sobre el espacioso sofá, me seque el sudor de mi frente y que quite la cobija que tenía puesta, cuando pasee mi vista por todo el lugar me percate de que se encontraba Seth mirando al suelo, luego alzo la vista y pude notar el dolor en sus ojos, me estremecí…
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