TRISTEMENTE SOLA.
El ruido del despertador me hizo pegar un salto que casi caigo de la cama, me sentía pésimo, tenía la nariz congestionada y todavía me dolía la garganta pero tenía que ir a la escuela, había mucha tarea y no me gustaba estar atrasada.
Me dirigí al baño para ducharme y lavarme los dientes, me vestí con una blusa violeta, unos leggins negros y unas bailarinas negras, tome mi abrigo azul marino y baje las escaleras.
Desayune en silencio ya que no podía hablar y si hablaba iban a notar mi estado y no me dejarían ir a la escuela.
-Anna, estas muy callada hoy.- Dijo la tía Alice extrañada, me encogí de hombros.- Te ves pálida, estás bien.- Pregunto ahora preocupada, asentí.
-Porque no hablas.-Pregunto el tío Emmett divertido, lo fulmine con la mirada, trate de aclarar la garganta.
-Estoy… bien.- Conteste entrecortada.
-No te oyes bien.- Dijo el abuelo Carlisle que venía entrando, maldije entre mí, ahora si estaba atrapada.
El abuelo me reviso y tenía anemia a causa del frío e inflamación en la garganta, no podía hablar ni ir a la escuela, lo que temía, todos se fueron a clases menos mama y papa, que decidieron quedarse a cuidarme, pero lo que me ponía mal, era que estaba tristemente sola, por una simple estupidez había perdido al que podía ser el amor de mi vida.
Pase toda la mañana en cama mientras papa me traía de vez en cuando un té bien caliente, pero eso no me hacía sentir mejor, Seth me hacía sentir mejor…
Cuando llegaron de la escuela, todos vinieron a ver como estaba menos Seth, eso fue un golpe bajo para mí.
-Y… Seth.- Dije con voz ronca, carraspee.
-Se fue a cazar.- Respondió Nessie, suspire.
-Cuan-… cuándo volverá.- Pregunte curiosa.
-Pronto, dijo que no tardaba mucho.- Tosí y asentí.
Esto no se terminaba así, necesitaba hablar con él cuanto antes…
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